Letras en su Tinta

SI EL DINERO no es la vida y es tan sólo vanidad, ayer los empresarios Rómulo Farrera y Adolfo Fito Granda se pusieron muy guapos.

EN EL ALTERCADO verbal, que estuvo a punto de llegar a los golpes entre Rómulo y Fito en pleno Palacio Municipal, el alcalde Fernando Castellanos tuvo que hacerla de referee.

LA ASISTENCIA de esos empresarios, y otros particulares más para abordar el asunto del deslave que se origina en Libramiento Sur, se hizo en el Ayuntamiento el pasado lunes y tras esa breve tensión, el asunto terminó en paz.

EL ORIGEN del problema data de la época del alcalde mordelón Samuel Toledo, quien ‘nomás’ autorizó a tío Fito la construcción de 5 mil viviendas allá arribita del cerro, atrás de las Torres K de tío Rómulo.

LA BRONCA estriba en que, para urbanizar, el compa Fito está obligado a realizar obras de drenaje y drenes pluviales, así como vialidades, ante lo cual el empresario está más que comprometido por el permiso que tiene.

EL VIDEO se hizo viral porque se soltaron palabras altisonantes con un “¡a mí me respetas, cabrón!” que Granda le soltó a Farrera luego de que éste soltara un seco manotazo en la mesa.

LO POSITIVO que traerá el altercado verbal y casi violento entre tío Fito y tío Romu, es que el problema del lodazal en el Libramiento Sur se resuelva pronto, para bien de nuestra capirucha.

AL FINAL, todito terminó en un apretón de manos y un fuerte abrazo entre Rómulo y Fito, por lo que se presume que alguna mano negra circuló ese video de forma tendenciosa y amarillista.


CACHIVACHES: LOS ESCRIBANOS de la Secretaría del Campo reaccionan con descalificaciones pero no desmienten el pacto en lo oscurito entre ERA y su patrón Jósean… LA RANA que se brinca las trancas está repitiendo el camino de su antecesor, a quien tanto criticaba, pos reultó igual… QUE LA NENA ya está provocando más de un dolor de cabeza, a raíz de los resultados de una encuesta de simpatías ciudadanas. Chan, chan, chaaannnn…

Sazón inolvidable

’El Recuerdo’, comida tradicional con toque hogareño en Cintalapa
01/Julio/2017

» 17 años dejando huella en visitantes y pobladores

Sazón inolvidable
Icono FotoNefthali Flores
COMO EN CASA. Los comensales pueden disfrutar de un ambiente apto para platicar e incluso “conectar su computadora a internet y quedarse tranquilos”.
Por: ROMEO SOLÍS
@tinta_romeo

Platillos cuya degustación se graba en la memoria.

El sabor típico tradicional de Cintalapa tiene su mayor exponente en El Recuerdo, restaurante que se ha convertido en parada obligatoria para quienes visitan el lugar y anhelan el sabor de hogar.

Bajo la cuchara de Alejandro Aceves Rocha y Leticia Clemente, quienes lo administran desde hace quince años, se ha posicionado como emblema en la búsqueda del mejor mole, el frijol inigualable y el cochinito 100 por ciento cintalapaneco.

Acomódese en su asiento y acompañe a Tinta Fresca hasta la cocina para conocer a detalle la esencia gastronómica del valle chiapaneco.

 

Quince primaveras

Luego de vender quesillo de puerta en puerta sobre su bicicleta, Alejandro Aceves montó una cenaduría que al poco tiempo llamó la atención de quien recién fundara ‘El Recuerdo’ para traspasarle el negocio.

Así, desde hace tres décadas, junto a su esposa, quien cocina y administra, emprendieron la aventura de posicionar un restaurante que llevaba dos años de altibajos y volverlo un referente entre la cocina de Cintalapa.

El gusto entre los paladares de la región no se hizo esperar y con el sazón de Leticia, cocido, barbacoa y pollo horneado se volvieron los favoritos de los comensales a quienes se les sumaron los viajeros que encontraron en el lugar un punto de descanso y apapacho para el apetito.

Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas y la llegada de la modernidad les dio un duro golpe con la apertura de la autopista, la cual propició una baja en las ventas de hasta un 80 por ciento que, “aunque se ha ido reponiendo”, ya no alcanzó su nivel original.

 

Esencia carnívora

Pese a la adversidad, “si la gente te pide algo hay que irlo acoplando” y de esta manera, al retomar las sugerencias de sus clientes, no solo amplió el restaurante sino que inauguró una cenaduría a un costado, en la que él cocina para tener mayor variedad.

“La esencia de Cintalapa es la carne y es bueno ante la visita de viajeros y proveedores norteños”, por lo que exprimen al máximo su estratégica ubicación a un costado de la carretera, “para permanecer vigentes”.

Esto les ha permitido “ir creciendo junto a la gente del pueblo y de quienes van de paso”, volviéndose íconos, sobre todo en la preparación del cochinito, el cual reposa toda la noche en horno de ladrillo dentro de una olla de barro, lo cual lo caracteriza por encima del cochito que se vende en el resto de la entidad.

De esta manera se congratulan con la llegada de nuevos clientes quienes llegan recomendados por antiguos visitantes, lo cual los motiva a crecer y mejorar en la preparación de platillos cuya degustación se graba en la memoria.

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