Letras en su Tinta

SI EL DINERO no es la vida y es tan sólo vanidad, ayer los empresarios Rómulo Farrera y Adolfo Fito Granda se pusieron muy guapos.

EN EL ALTERCADO verbal, que estuvo a punto de llegar a los golpes entre Rómulo y Fito en pleno Palacio Municipal, el alcalde Fernando Castellanos tuvo que hacerla de referee.

LA ASISTENCIA de esos empresarios, y otros particulares más para abordar el asunto del deslave que se origina en Libramiento Sur, se hizo en el Ayuntamiento el pasado lunes y tras esa breve tensión, el asunto terminó en paz.

EL ORIGEN del problema data de la época del alcalde mordelón Samuel Toledo, quien ‘nomás’ autorizó a tío Fito la construcción de 5 mil viviendas allá arribita del cerro, atrás de las Torres K de tío Rómulo.

LA BRONCA estriba en que, para urbanizar, el compa Fito está obligado a realizar obras de drenaje y drenes pluviales, así como vialidades, ante lo cual el empresario está más que comprometido por el permiso que tiene.

EL VIDEO se hizo viral porque se soltaron palabras altisonantes con un “¡a mí me respetas, cabrón!” que Granda le soltó a Farrera luego de que éste soltara un seco manotazo en la mesa.

LO POSITIVO que traerá el altercado verbal y casi violento entre tío Fito y tío Romu, es que el problema del lodazal en el Libramiento Sur se resuelva pronto, para bien de nuestra capirucha.

AL FINAL, todito terminó en un apretón de manos y un fuerte abrazo entre Rómulo y Fito, por lo que se presume que alguna mano negra circuló ese video de forma tendenciosa y amarillista.


CACHIVACHES: LOS ESCRIBANOS de la Secretaría del Campo reaccionan con descalificaciones pero no desmienten el pacto en lo oscurito entre ERA y su patrón Jósean… LA RANA que se brinca las trancas está repitiendo el camino de su antecesor, a quien tanto criticaba, pos reultó igual… QUE LA NENA ya está provocando más de un dolor de cabeza, a raíz de los resultados de una encuesta de simpatías ciudadanas. Chan, chan, chaaannnn…

Juanga, ¿por qué me haces llorar?

Si Pedro Infante no ha muerto, Juan Gabriel siempre volverá, una y otra vez…
16/Septiembre/2016
Juanga, ¿por qué me haces llorar?
Icono FotoJuan Alarcón
Por: VICC
@tinta_fresca

Yo nunca, nunca había llorado, y menos, por un amor musical…

Si fue un placer conocerle, es porque Juan Gabriel representó ese lado hipersensible que lo mismo le cantó a un palomo, al amor eterno de nuestras mamás o un antro juarense que ya inmortalizó, el Noa Noa.

Juanga fue ese lado femenino del macho mexicano que se refirió con sorna a la homosexualidad confesa del cantautor pero que en las fiestas era (y es) el inocente pobre amigo que tatarea no tengo dinero pero que Dios te bendiga mi amor pues le nace del corazón que Juanga sí vale la pena.

Alberto Aguilera Valadez nació en un pueblito de Michoacán, creció en Ciudad Juárez, tuvo su éxito en la Ciudad de México y vivía en Estados Unidos, lo que lo convirtió en un divo cosmopolita, una estampa musical universal, el ícono más grande de la música popular mexicana del Siglo 21.

El cantautor estará siempre en mi mente y en la de millones de mexicanos y latinos que se abrazaron muy fuerte a esas canciones que le salieron desde esa linda guitarra que nos ha dado tanta alegría, nos ha dado todo.

Si Pedro Infante no ha muerto y trascendió el siglo 20, Juan Gabriel siempre volverá, una y otra vez en nuestro Siglo 21: en cada grito de ¡Arriba Juárez!, en esos bailecitos cadenciosos de sus conciertos, en su peculiar gritito al cantar y, definitivamente, en el ulular de millones de gargantas que lo vitorearon.

Su popularidad lo rebasó a sí mismo y sólo se entiende porque representó prácticamente todas las discriminaciones posibles en este México desigual: huérfano de padre, abandonado por su madre, homosexual y, sobre todo, pobre.

Nadie puede exclamar un ay de dolor por Juanga pues volvió a ver la luz en su propia invención/redención musical que le dio ese pobre corazón tan lleno de amor que se detuvo un triste domingo de agosto y, con él, su abrumadora inspiración: más de mil 800 canciones.

Juanga, ya lo sé que tú te vas, que nunca volverás palomo pero me nace del corazón que te perseguirá ese amor eterno de todo mexicano que hiciste llorar de sentimiento, cantar de júbilo y reír de tus ocurrencias.

No sé por qué pero presiento que será mañana, o pasado mañana, cuando vuelva a reprocharle a todo el mundo que yo nunca, nunca había llorado, y menos, por un amor musical: Juan Gabriel.

Juanga, ¿por qué me haces llorar?