Letras en su Tinta

ROCKO mostró su músculo político en un blanco puro, dejando muy atrás, casi en el olvido ya, su rojo de corazón.

BAJO un sol que con sus 38 grados deshidrataba a los asistentes al Estadio Víctor Manuel Reyna, Albores Gleason se enorgulleció de su convocatoria:

“Esto es reflejo de una política cercana… He estado con ustedes, trabajando 24 horas, sudando la camiseta”.

APENAS unos minutos después de arrancar su discurso, soltó defensivo en alusión a una carta pública donde ex presidentes del PRI lo criticaban: “A los chiapanecos, la calumnia ni los golpes bajos nos detienen ni nos ablandan”.

LOS APLAUSOS surgieron ante una concurrencia partidista encabezada por el mexiquense Carlos Iriarte, del PRI nacional, representante de Enrique Ochoa Reza, así como funcionarios federales y estatales en rigurosa camisa blanca.

TRAS aludir a su familia, definió a su papá como “un ejemplar servidor público, uno de los mejores gobernadores de Chiapas”, señalando además que “la política es de los audaces, no de los que se quedan estancados”.

PRESENTES también los infaltables alcaldes de casa: Mario Fox, Neftalí del Toro y Enrique Arriola. El único no tricolor, Fernando Castellanos.

HUBO algunos descuidos terribles, como el sacar a un par de reporteros y obligar a personas a asistir al informe, lo que evidenció a sus (fallidos) operadores políticos: Hugo Pérez y Rubén Zuarth, además del simulador Mario Fox.

ESO LE VALIÓ a Rocko que sus malquerientes aprovecharan las redes sociales para destacar los errores, en video como lo hizo Paco Rojas, o de manera más invisible –a través de sus seguidores– como Pablo Salazar, Willy Ochoa, José Antonio Aguilar Bodegas y Zoé Robledo, entre otros más.

[DE HECHO, el senador Rocko debería aprovechar para cortar algunas cabezas, tener más tropa y menos generales, quienes estaban más preocupados en sacarse una selfie que en coordinar el evento.]

ALGO tendrá el joven RAG, eso sí, que toditos sus adversarios aprovecharon para darle duro, en un adelanto de los golpes bajos que se avecinan y que, cuando les toque a los aludidos, no tendrán otro remedio más que aguantarse.

POR LO PRONTO, Rocko mostró su músculo político en un blanco puro, dejando atrás, en el olvido ya, su rojo de corazón.

 

Nada vs Rocko

 

LOS (EX)MANDAMASES del PRI siguen dando de qué hablar y ora sueltan que no dijeron lo que supuestamente dijeron, que no hay tal muina contra Rocko. Va íntegra:

“Los abajofirmantes, ciudadanos chiapanecos, expresamos lo siguiente:

“PRIMERO.- Rechazamos categóricamente ser autores del desplegado publicado el pasado 21 de abril del presente año en diferentes medios de comunicación y donde se usó nuestro nombre indebidamente y sin nuestra autorización para hacer señalamientos dolosos contra el Senador Roberto Albores Gleason.

“SEGUNDO.- Nos deslindamos completamente de dicha publicación, de su contenido y del mal uso que se le dio, ya que nosotros, como funcionarios de Gobierno, somos respetuosos de la sana distancia entre el PRI y la función gubernamental, tal y como lo han acreditado en los hechos tanto el Presidente de la República como el Gobernador de Chiapas.

“TERCERO.- En este sentido, nuestra opinión sobre la vida interna del PRI, la formulamos exclusivamente como militantes priístas que somos y no como posicionamientos de un Gobierno y la expresamos en el marco de las instancias deliberativas que tiene el Partido para no favorecer estrategias que sólo buscan dividirnos y confrontarnos a los priístas.

“CUARTO.- Por esta razón anterior, como militantes del PRI que hemos luchado y defendido a nuestro Partido desde hace muchos años, le manifestamos al Presidente Nacional del Revolucionario Institucional y a los órganos directivos estatales, nuestro compromiso total de trabajo conjunto para que el PRI siga siendo un firme impulsor de las transformaciones que las mayorías demandan en nuestra Nación y en nuestro estado.

“ATENTAMENTE

Roberto Domínguez Castellanos

Andrés Carballo Bustamante

“Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, a 24 de Abril de 2017.”


CACHIVACHES: MUY BUENA comida tuvieron, el viernes pasado en el restaurante J&G Grill de la Ciudad de México, el secretario Miguel Ángel Osorio Chong y el mismísimo Güero-Lek… PESE a los agoreros del desastre y a la permanente campaña de boicot a la Feria de Sancris, los conciertazos –como el de Mijares y Emmanuel–, han salido requetebién: con llenos totales y una coletada feliz de su fiesta de la primavera y de la paz… REBUENA se puso la fiesta en casa del secre Humberto Pedrero Moreno, quien fue el barman de la party… ¡Salud!

Juanga, ¿por qué me haces llorar?

Si Pedro Infante no ha muerto, Juan Gabriel siempre volverá, una y otra vez…
16/Septiembre/2016
Juanga, ¿por qué me haces llorar?
Icono FotoJuan Alarcón
Por: VICC
@tinta_fresca

Yo nunca, nunca había llorado, y menos, por un amor musical…

Si fue un placer conocerle, es porque Juan Gabriel representó ese lado hipersensible que lo mismo le cantó a un palomo, al amor eterno de nuestras mamás o un antro juarense que ya inmortalizó, el Noa Noa.

Juanga fue ese lado femenino del macho mexicano que se refirió con sorna a la homosexualidad confesa del cantautor pero que en las fiestas era (y es) el inocente pobre amigo que tatarea no tengo dinero pero que Dios te bendiga mi amor pues le nace del corazón que Juanga sí vale la pena.

Alberto Aguilera Valadez nació en un pueblito de Michoacán, creció en Ciudad Juárez, tuvo su éxito en la Ciudad de México y vivía en Estados Unidos, lo que lo convirtió en un divo cosmopolita, una estampa musical universal, el ícono más grande de la música popular mexicana del Siglo 21.

El cantautor estará siempre en mi mente y en la de millones de mexicanos y latinos que se abrazaron muy fuerte a esas canciones que le salieron desde esa linda guitarra que nos ha dado tanta alegría, nos ha dado todo.

Si Pedro Infante no ha muerto y trascendió el siglo 20, Juan Gabriel siempre volverá, una y otra vez en nuestro Siglo 21: en cada grito de ¡Arriba Juárez!, en esos bailecitos cadenciosos de sus conciertos, en su peculiar gritito al cantar y, definitivamente, en el ulular de millones de gargantas que lo vitorearon.

Su popularidad lo rebasó a sí mismo y sólo se entiende porque representó prácticamente todas las discriminaciones posibles en este México desigual: huérfano de padre, abandonado por su madre, homosexual y, sobre todo, pobre.

Nadie puede exclamar un ay de dolor por Juanga pues volvió a ver la luz en su propia invención/redención musical que le dio ese pobre corazón tan lleno de amor que se detuvo un triste domingo de agosto y, con él, su abrumadora inspiración: más de mil 800 canciones.

Juanga, ya lo sé que tú te vas, que nunca volverás palomo pero me nace del corazón que te perseguirá ese amor eterno de todo mexicano que hiciste llorar de sentimiento, cantar de júbilo y reír de tus ocurrencias.

No sé por qué pero presiento que será mañana, o pasado mañana, cuando vuelva a reprocharle a todo el mundo que yo nunca, nunca había llorado, y menos, por un amor musical: Juan Gabriel.

Juanga, ¿por qué me haces llorar?