Letras en su Tinta

SE IMPUSIERON los balazos, no los abrazos…

LA DOSIS de fuchiguacalamina no funcionó y El Patrón, amo y señor de Culiacán, impuso su ley al sembrar el terror en su tierra, la capital de Sinaloa, donde doblegó (y humilló) al Ejército y a la Guardia Nacional.

EL CASO de la aprehensión y (obligada) liberación de Ovidio Guzmán, El Chapito, quedará como una negra historia que marcará el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

AL DESCUBIERTO quedó el nulo trabajo de inteligencia militar y las debilidades de los cuerpos de “seguridad”, rebasados por un envalentonado narcopoder.

EL ORDEN del caos, o el caos como orden, el sembrado terror que apocó a mandos militares y civiles por igual, fue la fórmula del Señor de Badiraguato quien terminó por expulsarlos de “su” territorio.

LA REDENCIÓN del Chapito y la rendición del gobierno son ya vergüenza internacional con un operativo torpemente planeado y peor ejecutado.

[SIN DUDA, dos que ya son zombies, muertos vivientes, son el secretario de seguridad, Alfonso Durazo, y el general secretario, Crescencio Sandoval, quienes públicamente admitieron las fallas de su proceder.]

AMLO vivirá el resto de su sexenio moralmente derrotado porque no pudo/quiso enfrentar al narcopoder, aunque él construya una narrativa contraria y desde el mañanero pulpito presidencial se niegue a aceptar que su estrategia falló.

[ES MÁS, los videos donde celebraron los narcoseguidores de Chapito, la noche de ayer, con máscaras neón y música de banda, fueron la burla total de su irrefutable y aplastante victoria sobre el gobierno mexicano.]

EL DEL SUPREMO apodo, El Patrón, salió invicto ayer y honró su subrenombre porque mandó cercar Culiacán con sus huestes, movilizó a sus pistoleros, desató una guerra contra los sinaloenses y logró su propia liberación.

 

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EL BRINCO de estado fallido a estado rendido deja una foto ofensiva que quedará para la (triste) historia de México: un Chapito disfrazado de militar que así fue “entregado” tras ser retenido (que no detenido).

LA IMAGEN, del periódico La Jornada, quien recupera su combatividad periodística no alineándose al acrítico discurso cuatrotero, resume toda la ineptitud de lo consumado por un Gabinete de Seguridad rebasado.

EL TRÉMULO Alfonso Durazo que leyó tropezadamente un boletín que anoche no daba certeza de nada, debe ser el primero en renunciar, por vergüenza, por decoro, siguiéndole el general Crescencio Sandoval.

DURAZO y Sandoval fueron las cabezas de un pésimo trabajo policial, donde no midieron (o menospreciaron) los daños colaterales que una posible detención de tan semejante envergadura provocaría.

ADEMÁS, ocultaron que los acompañó una unidad de la DEA, la agencia antidrogas de EU, esa que le exige al gobierno de México detener al Chapito para ser juzgado allá, como su padre.

Y BUENO, ya ni mencionar las contradicciones de que realizaban un patrullaje y se encontraron al Chapito, así casual, quien desató el terror, así casual.

LA FOTO filtrada de la “detención” del Chapo dejaba a un joven burlón, sabedor de que no pasaría la frontera de su Culiacán, su territorio, donde él es el rey.

“PENDIENTE peblada, ya rescataron al Patrón”, decía un hombre por radio, para completar, él mismo, el propio Chapito, la orden que había dado, disipando toda duda de quién la ordenó: “Ya no quiero que tiren bala”.

NI SALVADOR DALI, en el más surrealista de sus sueños, habría pensado que un narcotraficante, con armas de alto calibre, se apoderará de una ciudad para chantajear al gobierno y autoliberarse.

 

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“NO PUEDE valer más la captura de un delincuente que la vida de las personas”, soltó esta mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador, al justificar la liberación de El Chapito.

LO DE FONDO, y preocupante, es la confesión presidencial, la ignominiosa aceptación de que no perseguirá un delito ni a uno de los delincuentes más buscado por la agencia antidrogas de Estados Unidos, la temible DEA.

EL CASO del terror de Sinaloa sienta un precedente tremendo, de un Estado rendido ante un poder, el del narco, para éste agenciarse, a punta de metralla, una victoria que será muy costosa para el presente y futuro político del Presidente.

SI QUIERE sacarse la espinita, el presidente tendrá que (re)aprehender a Ovidio Guzmán, al estilo de “Misión cumplida”, cuando EPN volvió a detener a Chapo papá tras su sorpresiva fuga.

POR MÁS maromas que se avienten sus seguidores, AMLO tendrá que hacer algo para recuperar la congruencia entre sus dichos y hechos.

A USTED y yo, simples mortales, no nos queda más que elevar plegarias para que esa “estrategia” de “seguridad” cambie, no nos convirtamos en daño colateral y El Patrón, y todos los patrones de la delincuencia, no impongan su ley al Presidente ni a todos nosotros.

Guantes con dinamita

Margarita Dionicio Alvarado, primera campeona nacional chiapaneca de boxeo
01/Junio/2018

» Con la guía de Fernando Cruz, se coronó en la Universiada Nacional 2018

Guantes con dinamita
Icono FotoJesús Ortega
ATRIBUTOS. Boxeadora muy perseverante y, sin duda, disciplinada, fortalezas que afianzan su talento para los guamazos, destaca Fernando Cruz, su entrenador.
Por: JESÚS ORTEGA
@tinta_chus

Campeona de puños explosivos.

Con apenas 20 años de edad, Margarita Dionicio Alvarado puede presumir el ser la primera pugilista en ganar una medalla dorada para Chiapas en un evento de carácter nacional: la Universiada, que tuvo lugar hace unas semanas en Toluca, Estado de México.

Tinta Fresca le presenta a la peleadora que está pegando fuerte en el escenario boxístico estudiantil y cuyo futuro es aún más promisorio tras su reciente éxito.

 

Buenas hechuras

Entre costales, peras y cuerdas, Margarita hace gala de un efectivo juego de piernas para esquivar los mandarriazos y contratacar con el clásico 1-2. La joven ha aprendido bien de su maestro, el ex boxeador Fernando ‘Dinamita’ Cruz, quien es actualmente el encargado del club de peleadores de la Secretaría de la Juventud, Recreación y Deporte, y en cuyas manos se están formando varios de los actuales talentos de las trompadas, como Harvey Arévalo y Jamir Tzab.

“Ésta fue mi primera Universiada, llegué a aparecer de la nada en el evento”, noquea la estudiante del cuarto semestre de la licenciatura en Educación Física en la ENLEF, institución a la que representó en la Nacional.

Cuenta que su inclusión en el boxeo se dio de forma casi casual: tras ver un cartel que invitaba a tomar clases de box al dos por uno, decidió dejar la selección de fut de la prepa y probar suerte repartiendo guamazos en la escuela de la Secretaría del Deporte. Pese a que su llegada al box fue algo circunstancial, atiza que en su familia había un antecedente por el que se podría decir que lo traía en la sangre.

“A mi abuelo, en su tiempo, le gustaba volar madrazos”, suelta sonriente la flor del ring universitario, quien, contrario a lo que pudiera creerse por su deporte, dice ser de carácter muy tranquilo y tolerante.

 

Puños en ascenso

Su primera competencia por Chiapas fue en la Olimpiada Nacional 2016 en Tijuana, donde dio la sorpresa al conquistar un bronce; esto la motivó a seguir adelante. Dos años después vino el máximo premio: la medalla de oro en la Universiada Nacional, gracias a una dura preparación que ya le hacía presagiar un pódium.

Tras sortear la eliminatoria prenacional, donde contendieron 30 boxeadoras y sólo siete pasaron a la Nacional, Margarita tuvo que superar retos como el de vencer en la primera ronda a la actual campeona (Yucarent García, de Sonora) y en la final, a la representante local (Guadalupe García).

Ahora esa medalla dorada le está abriendo nuevas opciones a la campeona chiapaneca, que bien podría emigrar a Nuevo León para enrolarse con el equipo de la UANL, que ya le echó el ojo.

“El boxeo abre puertas por donde quiera; si llevas una carrera de educación física, aún más, pues lleva un historial deportivo a tu currículum”, ataja el entrenador Fernando Cruz, orgulloso de Margarita pero nostálgico ante la posibilidad de que emigre la campeona de puños explosivos.

 

Guantes con dinamita