Letras en su Tinta

AMLO

 

HOY, Andrés Manuel López Obrador visitará Chiapas por octava vez en sus casi nueve meses como Presidente.

ESTARÁ en el corazón de la Selva, Benemérito de las Américas, y seguro será un espacio más de oportunidad para reafirmar su compromiso con su tierra, nuestra tierra.

OJALÁ que pronto el Presidente dé los detalles de lo que incluye el recién firmado Pacto de Oaxaca, “Hacia un Sur-Sureste del futuro”, en lo relativo a Chiapas.

PORQUE, la mera verdad, ya apremia que se mueva mucho más económicamente el estado, más allá de las buenas intenciones.

 

Normales

 

DE NORMALES no tienen nada, ni la Mactu ni mucho menos la Canek.

SI LA MÁXIMA juarista se aplica en el caso de estos vándalos disfrazados de “estudiantes”, lo que les toca ahora es la ley a secas pues ya han sido tratados, por sexenios enteros, como amigos: con justicia y gracia.

POR ESO es plausible la rigurosa aplicación de la ley en el operativo que implementó ayer la Secretaría de Seguridad que lleva la sheriff Gabriela Zenteno al evitar que la Tuxtla-SCLC fuera bloqueada por enésima ocasión.

SI HAY un activo sexenal que ha provocado unanimidades, ése es precisamente el de la aplicación de la ley sin distingo, el no dejarse chantajear por ningún grupo escudado en la “lucha social”.

EL GOBIERNO de Rutilio Escandón tiene todo el respaldo y la legitimidad para poner en marcha este tipo de acciones y nadie le escatimará ese esfuerzo, salvo esos insaciables chantajistas.

LOS CHIAPANECOS que nos ha tocado ver y padecer los desmanes de estos profesionales de la violencia –vividores que se creen con derecho divino para trastocar el día a día a la gente productiva–, aplaudimos sin regatear tales estrategias policíacas.

OJALÁ que estos muchachos, quienes son usados como frágil carne de cañón por sus líderes que pegan con la izquierda pero cobran con la derecha, se den cuenta de tal vileza.

A NOSOTROS, los simples mortales, nos toca respaldar las acciones gubernamentales que nos permiten el buen vivir.

ASÍ SEA.

 

Unitour

 

LA INICIATIVA de recorrer la UNACH, sea para dar el banderazo de inicio de clases o para alguna firma de convenio, le da vida, personalidad y sensibilidad al rector Carlos Natarén Nandayapa.

NUESTRA alma mater, lo he dicho desde hace muchas lunas, es un espacio político y no necesita a un académico puro y duro.

LAS GESTIONES mejor recordadas de nuestra Universidad se dieron más con políticos que con académicos (y para no herir susceptibilidades, no textearé nombres).

EL RECTOR unachense tiene una ventaja superlativa en su origen mismo: sus apellidos, que son pozoleros al extremo, tanto el paterno como el materno.

ADEMÁS, su origen académico es otra buena carta de presentación –es unachense de cuna–, lo que corona con su preparación fuera de Chiapas y del país.

CARLOS ya vivió su novatada –el enfrentamiento con el SPAUNACH–, de la cual debe aprender y trascender pues los docentes, administrativos y sus respectivos sindicatos, forman parte de la necesaria transformación de nuestra máxima casa de estudios.

NO SE PUEDE dar el lujo de cometer nuevos enfrentamientos, con quien sea, pues para un pleito siempre se necesitan dos, así que todo lo que viene para adelante, es construir acuerdos.

LA UNACH lo merece, en especial en esta coyuntura tan complicada que vive financieramente, crisis de la cual se sale adelante gracias a la sensibilidad del góber Ruti, quien instruye siempre al hombre de la paga, Javier, a evitar que la UNACH naufrague.


Escríbame a: tinta_fresca@hotmail.com…

Rayo celestial

Ícono de la Lucha Libre Mexicana que ya es leyenda
24/Julio/2018

*A los 85 años se fue Maximino Linares Moreno, el Rayo de Jalisco

Rayo celestial
Por: JESÚS ORTEGA
@tinta_chus

Sombrero charro, máscara y lances celestiales.

Un rayo vuela desde el ring para iluminar el firmamento, dejando tras de sí un importante legado a la historia Lucha Libre Mexicana, que con aflicción despidió a don Max Linares, el Rayo de Jalisco.

Tinta Fresca rinde homenaje póstumo al ídolo del ring (fallecido el pasado 19 de julio, a los 85 años de edad), quien está catalogado entre los grandes íconos del pancracio mexicano, junto a leyendas como El Santo, Blue Demon y Huracán Ramírez.

 

Tapatío de corazón

Curiosamente, el Rayo de Jalisco no nació en el occidental estado mexicano, sino en la capital del país, en el barrio bravo de Candelaria de los Patos, en el año de 1936 y bajo el nombre de Maximino Linares Moreno.

Su afición a las llaves y patadas voladoras se dio gracias a su padre, quien lo llevaba a ver las luchas a la Arena Roma-Mérida, además de la influencia de su hermano, Tony Sugar, quien también era luchador y fue su mentor.

Su debut fue en el año de 1950 en la hoy CDMX, no con el nombre del Rayo de Jalisco sino con el mote de Mr. Misterio; de hecho también tuvo otros personajes, Doc Curtis y Águila Negra, con los que no alcanzó gran popularidad.

Don Maximino fue alumno de Rolando Vera y Cuauhtémoc El Diablo Velasco, quienes lo llevaron a formar su recordado personaje, con el que debutó en el año de 1960 en Guadalajara. Primero fue bautizado como Rayo, pero que al convertirse en un ídolo para los tapatíos dos años después le agregó “de Jalisco”. Así lució la popular máscara negra con un rayo que le atraviesa por el medio.

 

Entre los grandes

En sus inicios ganó los campeonatos wélter y medio de occidente, y en 1963 fue nombrado el Luchador del Año. Ese mismo año se presentó en la Arena México, donde se proclamó campeón mundial medio al derrotar a René Guajardo.

En 1966 fue campeón por parejas con el mítico Santo y despojó de su tapa a luchadores como Bestia, Guerrero Negro, Mr. Sangre y La Máscara, además de ganarle la cabellera a Chino Chow

Quienes lo vieron luchar recuerdan su espectacular y ágil forma de desenvolverse en el ring, así como su carisma y picardía ante sus rivales, a quienes solía “torear” en el centro del cuadrilátero y aplicarles un tope de reversa para elevar el clamor de la paisanada.

Fue parte de la época de oro de la Lucha Libre Mexicana, cuando los gladiadores eran auténticas estrellas y hasta salían en películas, por lo que protagonizó cuatro filmes, compartiendo elenco con figuras como Blue Demon y Mil Mascaras.

Luego de 30 años como luchador profesional, perdió su máscara el 30 de julio de 1989 contra Blue Demon, en la recordada función celebrada en la Plaza de Toros Monumental de Monterrey.

Transmitió su legado a través de su hijo, Rayo de Jalisco Jr, y su nieto, Rayman.

Tras 85 años de vida, el mundo de la Lucha Libre recuerda con cariño al gladiador de sombrero charro, máscara y lances celestiales.

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