Letras en su Tinta

A UN PASITO nomás está Cafetaleros de ungirse como el equipo que disputará el ascenso del fut mexicano.

SU VICTORIA de ayer, en un emocionante 3-2 donde se impuso el equipo de nuestra casa, le da muy buena ventaja.

SI ALLÁ en Sinaloa juegan como echaron patada ayer en el flamante estadio de Tapachula, no dude usted que el nuevo equipo de Chiapas estará en la final de la Liga de Ascenso.

EL CLUB que lleva el jovenazo José Luis Orantes demostró que está a la altura de su afición, unos compitas que literalmente se desbordan en echar grito  para abarrotar el Estadio de la Perla del Soconusco.

ALLÁ EN SINALOA, en el partido de vuelta, el equipo del Cafetal está obligado a ir con todo en su ofensiva.

NO HAY fueras de lugar ni tiempos extra para Cafetaleros, tiene que ir con todo y para todo.

O PARA decirlo en voz del mítico Pelé: “Cuanto más difícil es la victoria, mayor es la felicidad de ganar”.

OJALÁ así sea.

 

Suspirantes

 

AL FIN, los candidatos a Diputados Federales por la alianza PRI-Verde fueron registrados ayer y hoy serán avalados por el INE para iniciar campaña.

LA ALIANZA “Todos por México”, que tiene todo en contra a nivel nacional y se ubica en el tercer lugar de las preferencias, deberá mostrar su punch con los cuadros palomeados.

SALVO una que otra sorpresa, los nombres son, entre otros, los de: Isaías Aguilar, Roberto Aquiles, Jorge Betancourt, Jorge Luis Llaven, Raciel López Salazar, Juan Carlos Gómez Aranda.

[EL COMPA Fer Castellanos se cuece aparte porque va como diputado plurinominal, aunque también podrá hacer campaña.]

LOS SUSPIRANTES a ocupar una curul en la Cámara de Diputados están obligados a hacer una campaña diferente, creativa, original, alejada del clásico acarreo y reparto de despensas.  

SOBRE TODO, en zonas urbanas donde la animadversión a los partidos al poder son una constante, según revelan todas las encuestas publicadas hasta ahora.

HOY, pesará más que nunca el prestigio, el apellido, la trayectoria, el por qué un (buen) nombre es mucho mejor que una sigla.

A PARTIR de mañana, Chiapas amanecerá con bardas pintadas por todos lados pero lo que deberá promocionarse es la reputación de los suspirantes que aspiran a representarnos.

OJALÁ entienda, y asuman, que México y Chiapas están cambiando pues no es factible, ni decoroso, hacer lo mismo de siempre.

YA VEREMOS la capacidad que tendrán los suspirantes para reinventarse a sí mismos.

 

Tuxtla

 

“EL MORENISTA Carlos Morales podría convertirse en el fiel de la balanza en la elección de Chiapas, con los votos que saque en Tuxtla.

“Y ES QUE si de por sí la capirucha Tuxtla tiene una tendencia antisistémica, contreras, la buena estampa del político de izquierda lo catapulta aún más.

“PARA el morenazo candidato a góber, Rutilio Escandón, los sufragios de la capital podrían hacer la diferencia entre una victoria holgada o no.

“SOBRE todo, si a los tuxtlecos les da por salir a votar, donde el candidato ganador podría obtener, por puritito voto de castigo, hasta 100 mil votos.

“Y ES QUE, aunque Ruti encabece las preferencias de voto, en una clara inercia del Efecto Peje, lo que necesita abajo es concretar y asegurarse que esos votos opositores lleguen a las urnas.

“TUXTLA es siempre una plaza electoralmente perdida para el gobierno en turno, como tradicionalmente lo es, por eso su importancia mayúscula en elecciones contemporáneas donde cada voto cuenta.”

SI QUIERE saber qué sigue, váyase corriendito a comprar la nueva Tinta Fresca impresa, ya disponible con voceadores y locales cerrados.

YA SABE: la Tintota trae siempre nuevas revelaciones, escenarios inéditos y las mejores experiencias e historias que Chiapas tiene qué contar.

NOS LEEMOS luego…

Chavorrucos con mamitis

Cada vez es más difícil que los treintañeros salgan del cascarón; descubra con Tinta Fresca cuáles son las razones científicas
16/Junio/2017

» Más que ‘no tener dinero’, es un reflejo de carencias en la infancia y adolescencia

Chavorrucos con mamitis
Icono FotoJuan Alarcón
Por: FREDI FIGUEROA
@el_fredinho

Cada mañana a las 6 en punto, la lonchera de Lalito está lista con su torta, manzana y chocomilk.

Su uniforme ya está planchado y los zapatos boleados; hasta los seis pesos pa’ la combi están servidos. Sólo falta el toque final, que es la bendición de su mami: "que te vaya bien, mijito, no regreses tarde”.

Y así, Lalito toma su mochila y emprende el caminito de la… oficina. Con la barba larga, una que otra cana y ojeras que evidencian su noche parrandera —de esas que ya no aguanta como antes—, empieza a chambear.

Lalito representa uno de los fenómenos más visibles en los últimos años: personas entre los 30 y 39 años de edad que aún viven con sus padres, aportan poco al hogar, dicen no a los compromisos y prefieren llenar sus noches de antros.

Pese a que gran parte de estos treintañeros asegura que no deja el nido “porque no alcanza para una renta”, expertos en psicología aclaran que las verdaderas causas son desde vacíos de la infancia hasta falta de sentido a la vida.

Acompañe a Tinta Fresca a conocer las razones científicas por las que cada vez menos pichitos de tres décadas se atreven a romper el cascarón.

 

El dinero: ¿pretexto?

“Si sigo ahí es porque lo que pagaría en una renta mejor se lo doy a mis papás”, narra Martín, abogado que a sus 35 años no se apena en decir que, aunque aún vive con sus padres, “ya no les doy lata, pues aporto despensa y pago cuentas”.

Con tono similar, José María, un asesor de la misma edad, cuenta con franqueza: “no me siento presionado —por vivir con su mamá— porque los gastos son compartidos; pienso que tener hijos y casarme es algo que va a pasar a su tiempo, no como mucha gente dice que se te está yendo el avión”.

No obstante, desde la perspectiva del psicólogo Fredi Hernández Espinosa, la falta de paga no es la causa más fuerte, sino los vacíos sentimentales “generados por violencia, separaciones o desapego de los padres hacia ellos cuando eran niños”, que generan una adultez tímida e insegura.

Explica que esas fotografías, marcadas entre los 3 y 6 años de vida, provocan en algunos la necesidad de tener una pareja para llenar el vacío, mientras que otros, de manera inconsciente, “tienen miedo a vivir la realidad y sus responsabilidades”, por lo que postergan la idea de formar un hogar o de plano la desechan.

—Algunos treintañeros, aunque viven con sus padres, ni siquiera conviven con ellos. Entonces, ¿por qué siguen ahí?

—También hay un fuerte miedo a perder a los padres. De manera inconsciente, algunos incluso sienten, si se van, como si estuvieran matando a sus padres; entonces viene la frustración y ya no les permite avanzar.

Por su parte, la psicóloga Elisa Grajales Besares refiere que la generación actual de treintañeros atraviesa por un “replanteamiento de su masculinidad o maternidad por encima de las exigencias históricas de la sociedad”; es decir, las chicas ya piensan dos veces si quieren ser mamás y le dan más prioridad a su preparación, mientras que los chicos ya no están seguros de que su única función sea la de mantener un hogar.

 

Cuerpo de treintón, mente de chamaco

Experta en psicología clínica Gestalt, Grajales Besares clasifica a otro tipo de treintañeros, a los que se llevan la vida de antro en antro y con un ritmo más light, como adolescentes tardíos que desconocen el sentido de su vida debido al desapego que sufrieron en la niñez, y encuentran un desahogo en la fiesta.

“De acuerdo a la neurociencia, esto se explica también porque la corteza prefrontal de nuestro cerebro, la parte racional, termina de desarrollarse a los 25 años”, lo que ocasiona que al entrar a los 30, muchas personas no tengan claro lo que quieren hacer.

Dicha inestabilidad, detalla, puede estancarlos en el síndrome de Peter Pan, “que como en la caricatura, nos dice que la persona nunca crece (mentalmente)” o, en una situación más delicada, traer hijos al mundo sin plena conciencia: “algunos dicen, bueno, como a mis 30 no he hecho lo que esperaba, pues voy a tener un hijo”.

Profundizando en los treintañeros que ya son padres, asegura que “es una dinámica enferma y perjudicial” que éstos deleguen toda la responsabilidad de sus peques a los abuelos, ya que se pierde respeto y es un patrón que “probablemente se repetirá”.

El psicólogo Fredi Hernández, especialista en terapias para adolescentes, adultos y parejas, agrega que muchos treintones siguen viviendo en la parranda porque “están sacando a la luz lo que reprimieron de adolescentes; son personas que no disfrutaron sus etapas de manera correcta y ahora son felices a su manera, aunque no se sienten completos”.

Sin embargo, ambos expertos coinciden en que “no todo está mal”, pues “la edad es una construcción mental y cultural que no hay que ver como una crisis, sino como una oportunidad para tener el valor de pedir ayuda”, además de que para evitar fuertes consecuencias “siempre hay que entablar buena comunicación y valores en la familia”.

Sea como sea, lo cierto es que algunos pichitos de 30 años no salen del cascarón.

Chavorrucos con mamitis