Letras en su Tinta

EN ESTE Chiapas 2018, sólo hay algo peor que una encuesta inflada: una encuesta falsa.

AYER AFLORÓ la desesperación de un candidato rezagado, quien ya no ve lo duro sino lo tupido de su estrepitosa caída libre en preferencias electorales.

[TAMBIÉN brincó por ahí un chafa segundo lugar quien, a diferencia del candidato rojo, el mismo suspirante (verde) se empeñó en aclarar que NO trabajaba con la casa encuestadora aludida.]

EN TODA esta bulla, una constante: el trinchón de las simpatías ciudadanas es (sigue siendo) el morenazo Rutilio Escandón.

LAS MEDIAS verdades –o francas mentiras, si lo prefiere– comenzaron ayer por la tarde, cuando una supuesta lámina de GEA-ISA ubicaba en segundo lugar a Fernando Castellanos, quien prontito desmintió tal versión y aclaró que él sólo trabajaba con la encuestadora Mendoza Blanco y Asociados.

EN “RESPUESTA”, no queriéndose quedar atrás, los priístas comenzaron a circular un (supuesto) sondeo que le daba el (presunto) gane a su candidato, Roberto Albores, con un 37 por ciento, cinco puntos arriba de Rutilio, firmada por una ignota Demoscopía.

[LA TRAMPA era evidente en una contradicción de la propia “encuesta”: la chiapanecada se identificaba con MORENA pero declaraba que votaría por Rocko. Ajá.]

EN UN MUNDO globalizado como el que vivimos, fácil era googlear el nombre de la supuesta encuestadora para verificar que NO trabajan en México, lo que horas más tarde fue confirmado por dicha empresa:

“CIRCULA esta encuesta en el estado mexicano de Chiapas, la cual desmentimos pues es falsa. Nosotros no trabajamos en ninguna parte de México”, publicaron en su cuenta de Facebook.

LUEGO precisaron que chambeaban en Haití, República Dominicana, Perú y Guatemala”, adelantando además que interpondrían una “denuncia criminal (sic) contra el candidato Roberto Albores por falsear y malutilizar nuestro nombre”.

FLACO favor se hace Rocko inflándose a sí mismo, inventándose un primer lugar que sólo existe en su optimismo y el de sus seguidores.

LA PREFERENCIA morena es un tsunami que no se detendrá con un paraguas (falso); más vale que los segundos y terceros lugares se pongan a chambear para ser competitivos con el verdadero puntero, el imparable compa Ruti.

 

‘Hola Manu’

 

EMANUEL Macron, el presidente de Francia, le corrigió la plana a un Millenial pues éste le dijo “Hola Manu”.

ENSEGUIDA, el popular mandatario le reviró: “Estás en una ceremonia oficial, así que compórtate como debe ser. Puedes hacerte el imbécil, pero hoy hay que cantar la Marsellesa. Me llamas Señor Presidente o Señor”.

DE INMEDIATO, el adolescende aludido respondió con un “Sí, Señor Presidente”. Pero el mandamás francés continuó: “Muy bien, y haces las cosas en orden. El día que quieras hacer la revolución, primero aprende a tener un diploma y alimentarte por ti mismo. ¿De acuerdo?”

LA REPRIMENDA pública es verdaderamente notable porque los chamacos creen que, por ser irreverentes, hay que aplaudirles.

Y NO HAY que confundirse en ser osado y atrevido, pero siempre en los límites del respeto.

LOS MILLENIALS parecen creer que son muy revolucionarios sólo por su manera de hablar, sin reparar en que son incapaces de salir de su casa para ser autosuficientes.

LA REPRIMENDA del presidente francés se está volviendo viral porque es universal, porque aplica para cualquier imberbe del mundo.

VAYA lección que nos ha dado el francesito ese, salió bueno para revolucionar la forma de hacer política en su país y, evidentemente, para el mundo.

 

CACHIVACHES: EL COMPA Marco Cancino triplicó el número de obras en apenas dos años y medio de gestión, en comparación con los últimos tres trienios, lo cual confirma por qué va en Caballo de Hacienda para repetir en la alcaldía de San Cristóbal de las Casas… “TORTILLAS para todos, todos los días”, pareciera que es la frase del candidato Jesús Castillo Milla, quien recién firmó un acuerdo allá en su natal Cacahoatán, donde se comprometió a repartir diariamente un tortibono para 2 mil 500 paisanos suyos… LA SECRETARÍA de Obra Pública y Comuncaciones no sólo condenó el uso de su logotipo –SOPYC– con fines electorales, al aparecer en supuestos vales de láminas, sino que interpuso una demanda ante la Fiscalía Electoral para dar con el presunto responsable y se castigue como debe ser al espontáneo que le hizo el “favor” al candidato beneficiario de tal ideota…



Chavorrucos con mamitis

Cada vez es más difícil que los treintañeros salgan del cascarón; descubra con Tinta Fresca cuáles son las razones científicas
16/Junio/2017

» Más que ‘no tener dinero’, es un reflejo de carencias en la infancia y adolescencia

Chavorrucos con mamitis
Icono FotoJuan Alarcón
Por: FREDI FIGUEROA
@el_fredinho

Cada mañana a las 6 en punto, la lonchera de Lalito está lista con su torta, manzana y chocomilk.

Su uniforme ya está planchado y los zapatos boleados; hasta los seis pesos pa’ la combi están servidos. Sólo falta el toque final, que es la bendición de su mami: "que te vaya bien, mijito, no regreses tarde”.

Y así, Lalito toma su mochila y emprende el caminito de la… oficina. Con la barba larga, una que otra cana y ojeras que evidencian su noche parrandera —de esas que ya no aguanta como antes—, empieza a chambear.

Lalito representa uno de los fenómenos más visibles en los últimos años: personas entre los 30 y 39 años de edad que aún viven con sus padres, aportan poco al hogar, dicen no a los compromisos y prefieren llenar sus noches de antros.

Pese a que gran parte de estos treintañeros asegura que no deja el nido “porque no alcanza para una renta”, expertos en psicología aclaran que las verdaderas causas son desde vacíos de la infancia hasta falta de sentido a la vida.

Acompañe a Tinta Fresca a conocer las razones científicas por las que cada vez menos pichitos de tres décadas se atreven a romper el cascarón.

 

El dinero: ¿pretexto?

“Si sigo ahí es porque lo que pagaría en una renta mejor se lo doy a mis papás”, narra Martín, abogado que a sus 35 años no se apena en decir que, aunque aún vive con sus padres, “ya no les doy lata, pues aporto despensa y pago cuentas”.

Con tono similar, José María, un asesor de la misma edad, cuenta con franqueza: “no me siento presionado —por vivir con su mamá— porque los gastos son compartidos; pienso que tener hijos y casarme es algo que va a pasar a su tiempo, no como mucha gente dice que se te está yendo el avión”.

No obstante, desde la perspectiva del psicólogo Fredi Hernández Espinosa, la falta de paga no es la causa más fuerte, sino los vacíos sentimentales “generados por violencia, separaciones o desapego de los padres hacia ellos cuando eran niños”, que generan una adultez tímida e insegura.

Explica que esas fotografías, marcadas entre los 3 y 6 años de vida, provocan en algunos la necesidad de tener una pareja para llenar el vacío, mientras que otros, de manera inconsciente, “tienen miedo a vivir la realidad y sus responsabilidades”, por lo que postergan la idea de formar un hogar o de plano la desechan.

—Algunos treintañeros, aunque viven con sus padres, ni siquiera conviven con ellos. Entonces, ¿por qué siguen ahí?

—También hay un fuerte miedo a perder a los padres. De manera inconsciente, algunos incluso sienten, si se van, como si estuvieran matando a sus padres; entonces viene la frustración y ya no les permite avanzar.

Por su parte, la psicóloga Elisa Grajales Besares refiere que la generación actual de treintañeros atraviesa por un “replanteamiento de su masculinidad o maternidad por encima de las exigencias históricas de la sociedad”; es decir, las chicas ya piensan dos veces si quieren ser mamás y le dan más prioridad a su preparación, mientras que los chicos ya no están seguros de que su única función sea la de mantener un hogar.

 

Cuerpo de treintón, mente de chamaco

Experta en psicología clínica Gestalt, Grajales Besares clasifica a otro tipo de treintañeros, a los que se llevan la vida de antro en antro y con un ritmo más light, como adolescentes tardíos que desconocen el sentido de su vida debido al desapego que sufrieron en la niñez, y encuentran un desahogo en la fiesta.

“De acuerdo a la neurociencia, esto se explica también porque la corteza prefrontal de nuestro cerebro, la parte racional, termina de desarrollarse a los 25 años”, lo que ocasiona que al entrar a los 30, muchas personas no tengan claro lo que quieren hacer.

Dicha inestabilidad, detalla, puede estancarlos en el síndrome de Peter Pan, “que como en la caricatura, nos dice que la persona nunca crece (mentalmente)” o, en una situación más delicada, traer hijos al mundo sin plena conciencia: “algunos dicen, bueno, como a mis 30 no he hecho lo que esperaba, pues voy a tener un hijo”.

Profundizando en los treintañeros que ya son padres, asegura que “es una dinámica enferma y perjudicial” que éstos deleguen toda la responsabilidad de sus peques a los abuelos, ya que se pierde respeto y es un patrón que “probablemente se repetirá”.

El psicólogo Fredi Hernández, especialista en terapias para adolescentes, adultos y parejas, agrega que muchos treintones siguen viviendo en la parranda porque “están sacando a la luz lo que reprimieron de adolescentes; son personas que no disfrutaron sus etapas de manera correcta y ahora son felices a su manera, aunque no se sienten completos”.

Sin embargo, ambos expertos coinciden en que “no todo está mal”, pues “la edad es una construcción mental y cultural que no hay que ver como una crisis, sino como una oportunidad para tener el valor de pedir ayuda”, además de que para evitar fuertes consecuencias “siempre hay que entablar buena comunicación y valores en la familia”.

Sea como sea, lo cierto es que algunos pichitos de 30 años no salen del cascarón.

Chavorrucos con mamitis