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TV Azteca nuevo domador de Jaguares

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Antonio Leonardo vendió sus acciones a Ricardo Salinas Pliego; la franquicia está valuada en 20 millones de dólares

ViCC

Jaguares tiene nuevo domador.
El nuevo dueño del equipo de primera división, el quinto en sus casi ocho años de vida futbolística, es Ricardo Salinas Pliego, propietario éste de Televisión Azteca. Antonio Leonardo Castañón, quien desde el 2003 se mantuvo como socio mayoritario del club naranja hasta que en 2008 fue rescatado de la quiebra por el gobierno estatal y quedó con el 49 por ciento de ese equipo, vendió sus acciones. El cambio de propiedad de la franquicia deportiva —valuada en unos 20 millones de dólares— no sufre alteración porque “el pueblo de Chiapas” sigue siendo “socio mayoritario” al disponer el gobierno de un fideicomiso por 200 millones de pesos.
Tinta Fresca le cuenta cómo se han transformado el equipo que surgió en el año 2002, bajo el cobijo político del entonces gobernador Pablo Salazar Mendiguchía.


El “día luminoso”…

El circo futbolístico comenzó aquí el 27 de junio de 2002, cuando Alejandro Burillo Azcárraga, dueño del poderoso grupo Pegaso, anunció aquí una nueva franquicia futbolística. Los Tiburones del Veracruz se transformaban en el naciente equipo local: Jaguares de Chiapas, el cual desplazaba a Guerreros, que jugaba en Primera División A y era propiedad del empresario local Antonino Nino Costanzo Cevallos, quien entre llanto emigró a Mérida. El padrinazgo del entonces gobernador Pablo Salazar fue evidente, pues en el anuncio de la nueva franquicia, transmitido en cadena estatal por radio y televisión oficiales, el propio mandatario lo calificó de “día luminoso para Chiapas”. El autodenominado gobierno de la esperanza remodelaba aún el Estadio Víctor Manuel Reyna, que de seis mil butacas pasó a 25 mil, con un presupuesto público de 50 millones de pesos, obra que no se licitó y trabajó a marchas forzadas en tres turnos. La franquicia, valuada en 20 millones de dólares según confesó el propio Alejandro Burillo a Tinta Fresca, contaba además con ocho patrocinadores: Banorte, Farmacias del Ahorro, Cemex, Pemex, Superior, Coca Cola, Herdez y Soriana.
—¿Quién se va a llevar las entradas? —le cuestionó entonces
Tinta Fresca al mandatario.
—Ellos que están invirtiendo, ellos se van a hacer cargo —respondió tímidamente.

La irrupción del “amigo Toño”

Año y medio después, en diciembre de 2003, desde el Distrito Federal, Antonio Leonardo Castañón anunciaba que él, Felipe Granda “y un grupo de empresarios chiapanecos” habían comprado la franquicia en cuatro millones de dólares. La información, consignada en la página 5 del miércoles 17 de diciembre de 2003 del periódico deportivo
La Afición, nunca aclara por qué el precio de la franquicia se cotizó en 16 millones de dólares menos. Leonardo Castañón era ya director de la filial estatal de Tv Azteca, la cual se había puesto en marcha el 19 de septiembre de 2002, también apadrinada por Pablo Salazar y que tenía los derechos de transmisión de los partidos de Jaguares. El “amigo Toño”, como le llamaba Salazar a Leonardo, era el empresario del sexenio pues controlaba la cadena Farmacias del Ahorro, una televisora local y, ahora, un equipo de primera división. Durante ese sexenio, la ingerencia del gobierno nunca fue ajena, pues hasta de aerotaxi se agarró a El Chamula, aeronave oficial que, en enero de 2003, voló a Guatemala para traer a Jaguares al jugador de ese país, Guillermo Pando Ramírez.

El “rescate” y el “socio mayoritario”

Llegó el cambio de gobierno, diciembre de 2006, y el gobernador Juan Sabines se reunió con el empresario Antonio Leonardo, a quien refrendó “el apoyo” hacia sus Jaguares. Pero bastaron un par de años más para que el empresario tuxtleco, sin tanto cobijo político como con Pablo Salazar, llevara a la quiebra a ese equipo de primera división. En diciembre de 2008, finalmente, el propio Leonardo y Jorge Cuéssy, éste director del Instituto del Deporte, anunciaron el rescate financiero del club.
Toño y sus Jaguares eran salvados con una inyección de recursos por 67 millones 200 mil pesos de un total de 200 millones, a través de un “Fideicomiso de Fomento al Deporte”. Entonces, 30 de diciembre de 2008, Leonardo Castañón pasaba de ser dueño de la franquicia a accionista minoritario, con el 49 por ciento de las acciones y “el pueblo de Chiapas” se convertía en el “socio mayoritario”, con el 51 por ciento. “Jaguares se queda en Chiapas, pues el dueño somos todos los chiapanecos”, se ufanó el entonces codueño de Jaguares. A poco más de un año de esa fecha, empezó a ser desplazado de las decisiones y apenas el pasado 15 de enero de este 2010 se anunció como nuevo director de Jaguares a Olaf Bonales, un español acusado de falsificador. Leonardo pasó a formar parte del “Consejo de Dueños”, una figura que no se sabía que existiera hasta entonces. Un par de días después, en completo sigilo, Antonio Leonardo vendió la parte de sus acciones a Raúl Salinas Pliego, dueño de Tv Azteca, el quinto propietario en los casi ocho años de vida de Jaguares. Salinas Pliego es amigo de Raúl Salinas de Gortari, tío político de Antonio Leonardo Castañón, pues el hermano del ex presidente está casado con Paulina Castañón Ríos Zertuche, quien es prima de María Castañón Morell, mamá de Antonio Leonardo. Un jugador del propio Jaguares, el colombiano Jackson Martínez, confirmó la transferencia del equipo en una ingenua declaración de prensa el pasado 11 de febrero: “Sí hay desconcierto y presión por no ganar, pelear por descenso y ahora por la nueva directiva”. Jaguares, pues, tiene nuevo domador.


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